April 13, 2007

La frontera

Las ventajas de vivir cerca de una frontera pueden ser varias, Ensenada por ejemplo se encontraba a 45 minutos de San Diego, aunque la travesía algunas veces no era tan agradable y rápida. Enschede se encuentra a 20 minutos de Alemania y lo mejor no hay que hacer fila para cruzar la frontera.

Enschede era una ciudad cuya economía estaba dictada por los productos textiles, pero por cuestiones de economía tuvo que cambiar de giro modernizarse, ahora es una ciudad que vive del estudiante y del comercio, muchos alemanes vienen a los mercados y ofertas de fin de semana de esta ciudad.

La cuidad Alemana mas cercana a Enschede es Gronau, de aproximadamente las mismas proporciones y numero de habitantes. A ella puede uno ir en autobús, auto o bicicleta y como sabrán las rutas están bien marcadas y diseñadas, así que el viaje se hace más placentero.

La ciudad es típica de esta parte de Europa, rodeada por un periférico que comunica a toda la ciudad con varias entradas, con canales que cruzan y cortan las calles y grandes extensiones de áreas verdes, en su mayoría parques y áreas agrícolas que quedaron atrapadas en la ciudad y se niegan a urbanizarse.

Como los domingos son para dedicarse al esparcimiento, la convivencia familiar Gronau cuenta en pleno centro de la ciudad con un parque el cual cuenta con una torre que alguna vez formo parte de una fábrica, decidieron mantenerla para usarla como pared artificial para escalar, instrumentos musicales autodidactas para los niños, y una montaña artificial para que chicos y grandes se deslicen desde la cima.

Lo mejor de todo es que para rematar el día uno pude comprarse un rico helado por la mitad de precio que pagaría en Enschede.

April 3, 2007

A Alemania en Bicicleta

Después de una semana de mucho calor coincidimos con nuestros amigos holandeses, Emile y Caroline en hacer lo que mejor saben hacer los holandeses, además de protegerse contra el nivel del mar, andar en bicicleta. Nuestra ruta comenzó en pleno centro de Enschede, donde partimos hacia destino desconocido, sin embargo, se auguraba un largo recorrido. Lo primero fue dejar la ciudad, que aunque no crean es pequeña, los suburbios son más esparcidos y menos densamente poblados. Durante este trayecto no falto un centímetro de pista para bicicleta “ fietspad” la cual además se encuentra en excelentes condiciones, muy semejante a la que implementará el jefe de gobierno del DF.

La distancia hasta llegar al lugar fue de poco más de 13 km, en los cuales solo campo y áreas agrícolas predominan. Los holandeses y alemanes tienen esta costumbre de salir a caminar grandes distancias durante el fin de semana, y generalmente rematan el recorrido con una cerveza y el clásico pastelito.

El lado rural de Enschede se caracteriza por ser abierto, sin árboles y con casas de campo donde habitan tanto agricultores como empresarios que trabajan en Enschede. Nuestro destino final de ida fue un hermoso molino de agua, el cual fue construido desde el año 1188, derribado y vuelto a construir hasta nuestros días. Su función actual es proveer de energía eléctrica al restaurante De "Haarmühle", que solo abre los fines de semana por la alta concurrencia. Como dice el dicho “donde fueres has lo vieres” yo pedí medio litro de cerveza alemana y Mariela un rico ‘kuchen’.

De regreso, partimos no por la misma ruta. Nuestros anfitriones decidieron pasearnos un poco más y mostrarnos algunos poblados y sus diferencias religiosas (católicos vs. protestantes). También descubrimos que hay un lago y montana artificial en los cuales se practica el deporte según la estación del año (esquí acuático durante el verano y esquí durante el invierno). Lo interesante del lago es que el esquí acuático se hace por medio de un cable que va suspendido a lo largo del lago, el uso de lanchas con motor fuera de borda esta prohibido.